martes, 11 de mayo de 2021
EMPATÍA
domingo, 31 de enero de 2021
ANALISIS FILOSÓFICO-PERSONAL DE “MIDSOMMAR”.
“Midsommar
es una ópera de rupturas
y un oscuro cuento de hadas contemporáneo”
Ari Aster
Quizá esto que voy a exponer a continuación es una reflexión que va mucho más allá de la intencionalidad del director al hacer esta obra cinematográfica. Es posible que esta reseña esté sesgada por un filtro muy personal, debido a mi percepción filosófica de todo lo que observo; sin embargo, veo necesario compartirla, ya que acrecienta de algún modo el objetivo terrorífico del film.
Sin entrar mucho en los
detalles más evidentes de la película, como el directo reflejo del trauma, la
superación personal, las etapas del duelo amoroso, la simbología implícita y
anticipadora de acontecimientos, las atroces escenas de muerte, etc. Me
gustaría hacer hincapié en cuál es el mensaje final que se genera en mi mente
tras terminar de verla y por qué derrumba muchos de mis esquemas racionalistas;
poniéndolos en entredicho y revirtiendo sobre mí un pensamiento escatológico y
pesimista del futuro.
La sociedad:
Primero de todo, es
interesante ver el paralelismo existente entre las dos sociedades que se nos
presentan. Al principio, aún estamos en la sociedad que conocemos, la “nuestra”,
cuya descripción más precisa quizá sea nombrando su sistema económico: el
capitalismo. Nuestra sociedad es una sociedad enfundada en un tamiz de
oscuridad; es por ello que al principio de la película el clima es sombrío,
nuboso, está lloviendo y hace frío (no hay atisbos de luz). Nada está claro,
pero todo está escrito o se puede determinar, nuestra percepción del tiempo
es lineal (cristiana) y el sistema de valores está muy arraigado, tanto que
se sobrepone la apariencia a la esencia. Es por ello que Christian prefiere
aparentar que es un buen novio a ejercer como tal, todo el mundo (él, Dani y
sus amigos) saben reconocer que las demostraciones de “cariño” que expone son
forzadas, desprovistas por completo de veracidad o voluntad, sin embargo, son
aceptadas de algún modo, en pura apariencia. Nuestra sociedad es una sociedad
que acepta la hipocresía como parte del juego social. Se acata y se reproduce.
Esto es lo que en psicología se denomina disonancia cognitiva, o lo que yo
llamo buscar excusas o avales teóricos para seguir siendo miserable.
Por otro lado, tenemos
una sociedad totalmente diferente (o eso creemos), una sociedad sectaria,
donde prima lo comunitario frente a lo individual, donde el tiempo es
circular y la vida y la muerte no son extremos (o antagonismos) que indican
el comienzo y el final, sino que son el punto de unión del ciclo, es decir, la
misma cosa. Como podemos observar, todo es de todos, hasta las emociones más
íntimas, y el sujeto está totalmente desdibujado (puede parecer que es todo lo
contrario a la sociedad capitalista ya que pensamos que lo que busca el sistema
es un sujeto hecho e identificado con algo; sin embargo, nuestro tiempo se
caracteriza por el fluir continuo de las identidades del sujeto, de su
despliegue. El ser humano no puede ser fijo, sino que debe estar deviniendo
continuamente, a la par del mercado).
En la sociedad sectaria
no hay oscuridad, el sol envuelve toda la escena y toda la hipocresía que podía
verse difusa en nuestro mundo apagado y nebuloso, sale a la luz. La luz es
esencial para comprenderlo todo porque, a pesar de tener una simbología popular
de “descubrimiento de la realidad”, he de recordar un momento la alegoría de la
caverna de Platón en la que el primer contacto con el mundo inteligible provoca
en los hombres un encandilamiento, una ceguera. La luz puede hacer daño a la
vista del que ha estado siempre a oscuras y sin ver nada claro. La luz pura, la
primigenia, puede confundir al ser humano y descarrilarlo de su objetivo. Justamente
esta es la labor de una secta, aprovechar el momento de transición emocional de
las personas, momento en el que nos sentimos desvalidos por un acontecimiento
traumático o estamos a punto de dar un salto cualitativo en la comprensión de
nuestras emociones con el entorno. Este es justo un momento de debilidad, de
nihilismo (si lo queremos llamar así) donde nuestro sistema de valores y
creencias se ve tambaleado y tenemos miedo, nos sentimos rotos, engañados y
desprotegidos. Las sectas se alimentan de este miedo y te abrazan, aportándole
un sentido a tu vida, mostrándote el camino de “la verdad”.
La muerte:
La muerte es uno de los
temas principales de esta película, la primera muerte que observamos es la
muerte de la hermana de Dani, que se lleva por delante a sus propios padres. Y
es muy interesante que la muerte se presente, en primera instancia, de una
forma concreta: el suicidio. El suicidio se introduce en esta escena como
un reflejo del egoísmo de nuestra sociedad. La depresión es la enfermedad del
capitalismo por excelencia, ya que es la enfermedad que emerge de una sociedad
que no es capaz de reconocer que no es especial ni lo será nunca. Nuestra
existencia es efímera y desprovista de sentido.
En una sociedad donde
prima la hipocresía, la muerte será vista como algo trágico, es la muerte del
individuo, del mundo ficticio que habita en cada uno de nosotros, de lo que nos
convierte en seres especiales en nuestra imaginación. El suicidio es algo
negativo y demonizado moralmente, sin embargo, es la principal causa de muerte
en el mundo. ¿Por qué? Porque el hombre está infectado de culpa, resentimiento,
miedo y soledad; y la única forma que tiene de redimir sus pecados es autoinfligiéndose
daño (esto también se puede observar en el goce que provoca el masoquismo). El
suicidio y la autolesión son formas de purificación, el cristianismo nos enseña
que la purgación de los pecados se consigue tras un derramamiento de sangre
(imagen de Cristo crucificado redimiéndonos del pecado original). Es otra
contradicción del sistema de creencias, el sufrimiento es malo, pero es un
requisito necesario para depurarnos de los males mundanos.
No obstante, el suicidio
que observamos en la sociedad sectaria es totalmente distinto (o eso parece).
La muerte se presenta como un ofrecimiento, es vista desde la gratitud y no
desde la tragedia. Pero, esto puede resultar engañoso, puesto que no es más que
otra muestra de martirio. En el suicidio de los “ancianos mártires” también
existe una purificación de los pecados, una necesidad de romper con un ciclo de
culpa por ser inútiles y dependientes dentro de una sociedad comunitaria que
está obligada al cuidado y al ofrecimiento. La muerte de los ancianos es aún
más siniestra que la muerte de la hermana de Dani, ya que la muerte de ella es
una muerte a la que se ve empujada de algún modo tras el desconocimiento del
control de sus pasiones; sin embargo, la muerte de los ancianos es totalmente
tranquila y consciente, emana paz y parece estar en consonancia con las leyes
naturales. Es una manipulación sublime. Es como decir: “damos nuestra vida para
que otros puedan nacer” a pesar de que tu vida y la del otro ser no tienen por
qué tener una relación directa. Esto es una excusa para justificar la invalidez
de los ancianos en una sociedad donde todo ha de ser perfecto y con apariencia
reluciente. La vejez rompe en estética y en esencia con la apariencia de la
secta. El dolor no puede dominarte, la película refleja todo el tiempo el
autocontrol acérrimo de las emociones en los miembros de la secta (de hecho, el
castigo o venganza hacia los primeros asesinados de la película, Simon y
Connie, la pareja inglesa, es justamente no saber controlar sus emociones ante
el impacto atroz de los suicidios).
En definitiva, tanto
nuestra sociedad capitalista como la sociedad sectaria son comunidades enfermas
y desprovistas de libertad, donde prima la manipulación y el control de las
personas. En el capitalismo nacemos para acatar un sistema mecanicista que nos
prepara para trabajar y morir solos, ya que la vida tiene un valor económico.
Mientras que en la secta nacemos para acatar una disciplina rígida, aunque
revestida de falsa felicidad (cosa que se refleja muy bien en el hecho de que
están todo el tiempo drogados, sufren, por así decirlo, una sobredosis de soma
continua, usando el término de Huxley). Para la secta la vida tiene un valor
sacro.
Volviendo al inicio, ¿por
qué me dio tanto terror este film? Porque me empujó al pensamiento más
pesimista de todos: la imposibilidad de un verdadero “conatus” (cartesiana o spinozistamente
hablando), de una verdadera voluntad o inclinación natural para disponer de
nosotros mismos. Como ser racional tiendo a pensar en la creatividad y en la
ciencia como únicas esperanzas para salvar la humanidad; la lógica formal y el
uso de las herramientas que nos da la naturaleza deberían ser suficiente razón
de empeño para mejorar nuestra red de relaciones y crear una sociedad más
justa. Sin embargo, esta película me hace entrar en pánico, me inclina hacia
dos vertientes: aceptar la destrucción del mundo por parte del capitalismo
(puro pensamiento escatológico) o hacer como Dani y mimetizarme con un mundo
ficticio, lleno de drogas alucinógenas y falsa purgación de mis emociones.
Destruir el “yo”, deshacerme
de mi identidad, romper con mi sujeto identificado con un reflejo distorsionado,
está muy bien, pero no quiero caer en la destrucción de mi “yo” como sujeto
para convertirme en un sujeto gigante encarnado por un conjunto de humanos neuróticos
y sin voluntad. Ahora mismo tengo 25 años, estoy en el momento de mi
“midsommar” y creo que si me ocurriese esto se cumpliría la peor de mis
pesadillas.
(Alba María; 12 de
noviembre de 2020)
IMPACTO.
Es prácticamente
imposible para mí mantener una conversación sin ser consciente del impacto
que las palabras de la otra persona están teniendo sobre mis pensamientos y
emociones. Suelo prestar mucha atención al discurso del otro y, precisamente
por eso, de forma paralela (y no evasiva), no puedo no estar pendiente del
cambio que sus palabras ejercen en mi postura del momento. Mis gestos se
modifican, mis brazos cambian de postura, mi cuerpo se tensa o se relaja, mi
corazón va más o menos rápido, mi respiración fluye o se entrecorta en un
suspiro y mis ojos evitan el contacto, o, por el contrario, fijan aún más la
mirada. Y mientras, mi mente baraja una respuesta acorde y coherente.
Hay grados y cualidad en
cada impacto. Algunas conversaciones son más banales y eso me permite conocer
ya el efecto de antemano, por lo que no me mantienen apenas alerta, sólo me
dejo llevar y disfruto. Otras son bastante intensas, y la mayoría de las veces
las veo venir; el disparo de las palabras del otro está cerca y mi cuerpo se
mantiene en espera, preparado para el balazo. Sin embargo, hay ciertas
conversaciones cuyos impactos no los advierto, suelen ser diálogos que oscilan
entre la banalidad y la intelectualidad, y la intensidad la aporta el
desconcierto.
Hay pocas personas que
provoquen en mí esto último, esa sensación de estar relajada y que, de
pronto, el impacto de unas palabras modifique por entero mi cuerpo y ponga en
funcionamiento mi mente (no desde la ansiedad sino desde el placer). Es por
ello que siempre suelo aclarar que mi satisfacción no depende del grado de
conocimientos que se baraje en una conversación, tampoco es cuestión de
cualidad argumentativa, habilidades sociales o estrategias "pre-consideradas"
para saberme impresionar. Mi satisfacción va más allá de todo esto, es un
asunto eventual y fortuito que sopesa entre lo mental y lo sensible: yo estoy
tranquila, alguien dice algo, crea un impacto en mí (placentero e imprevisto)
y, entonces, surge una conexión. Algo/alguien comienza a interesarme.
(Alba María; 5 de mayo de
2020)
jueves, 29 de octubre de 2020
ANÁLISIS DE LA MUERTE EN “LA FANTASÍA FILOSÓFICA” DE TERRY PRATCHETT.
Mundodisco: homenaje a Terry Pratchett: https://www.ivoox.com/mundodisco-homenaje-a-terry-pratchett-audios-mp3_rf_58404046_1.html
Comienzo mi análisis con
una cita del maestro Schopenhauer en relación al concepto de lo “sublime”:
En estos instantes es
cuando el intrépido espectador de semejante cuadro reconoce con toda evidencia
la naturaleza doble de su conciencia; comprende que es individuo, fenómeno
frágil de la voluntad, a quien el golpe menor de aquellas fuerzas podría
aniquilar; ser impotente contra la poderosa Naturaleza, criatura dependiente,
juguete de la suerte, átomo imperceptible enfrente de poderes colosales, pero
al mismo tiempo se siente sujeto inmortal del conocimiento puro, que, como
condición del objeto, es el portador del mundo entero; siente que esta lucha
aterradora de la Naturaleza no es más que su propia representación, y que él
mismo, en la tranquila contemplación de las Ideas, es un ser libre y ajeno a
toda voluntad y a toda miseria. Tal es la impresión perfecta de lo sublime.
Lo que lo produce es la contemplación de un poder incomparablemente superior al
hombre y que amenaza aniquilarle. Esta impresión puede producirse también,
de una manera muy diferente, cuando nos representamos una simple cantidad en el
espacio y el tiempo, cuyas proporciones ilimitadas nos reducen a la nada.
(Schopenhauer, 1819)
Creo que poco más puedo
añadir.
REFLEXIÓN 1. “Soy
la personificación misma del morir” / ¿la muerte tiene forma?
El narrador nos cuenta
algo así como que “la muerte cambia de forma porque nadie quiere mirarla de
frente” o, lo que es lo mismo, la muerte no está acostumbrada a que la gente
tenga ganas de verla. Es curioso, ya que aquí expone algo muy interesante y es
que la muerte no es aprehensible, no tiene forma, es tan expansiva como la
propia vida y se encuentra en cualquier espacio. Sin embargo, el ser humano se
empeña en moldearla, en configurarla, es decir, en introducirla dentro de unos
parámetros o estructuras propios del mundo sensible. En el relato la muerte es
personificada y busca distintas formas de manifestarse. Hace humor con las
imágenes que los hombres crean de sí misma, se mofa de ese ser oscuro con
capucha y guadaña típico de las novelas malas (es curioso el paralelismo
bíblico con el demonio, el mal, que también busca distintas formas de mostrarse
ante los hombres materializándose en ángel, mujer o serpiente). La cuestión es
que buscamos darle forma a aquello que tememos, y si el ser temido tiene cuerpo
es más fácil creer en la idea de que podemos destruirlo, pero como bien sabemos
tú y yo (y Hegel) no se puede atentar contra la ley universal.
REFLEXIÓN 2. “No
se juega con las cosas del morir” / aceptación del determinismo.
Una vez que el relato nos
hace ver que la muerte no es algo contra lo que podemos luchar, nos invita a no
jugar a creernos inmortales o capaces de esquivar la ley universal (otro
paralelismo con la soberbia luciferina frente al Dios todopoderoso, ya que fue
el propio demonio el que le dijo a Dios “Non serviam”, como si algo tal fuera
posible). Y expone algo así: “la muerte es nuestro único acercamiento al
conocimiento del tiempo. La muerte es rápida pero no más rápida que la luz”.
El hombre debe olvidarse de
la idea de lucha y aceptar de algún modo su naturaleza frágil y determinada por
el cosmos. Es por ello que el relato expone: “el pacto con las leyes de la
física nos dice que la justicia no existe, sólo existe la muerte. La muerte es
un mal necesario o, mejor dicho, un bien”. Se pasa de un enfrentamiento a un
pacto, una “reconciliación” con el absoluto, con lo sublime, con aquello que
nos supera. La muerte es ahora vista como un bien que nos empuja a vivir la
vida, a extraer el jugo de nuestra existencia.
REFLEXIÓN 3.
La fantasía como vía de escape.
Aquí comienza el rasgo
vitalista de la obra, nuestra razón humana nos empuja a buscar un sentido al
caos existencial, si estamos determinados por las leyes universales y nuestro
fin último es la muerte, una muerte cruda y desprovista de sentido ¿a qué
podemos aferrarnos? Pues bien, Terry dice: “sólo la fantasía le da
sentido a la vida humana”, es decir, los hombres necesitan de ella para
encontrar su esencia, y prosigue en su declaración: “la fantasía es el punto
donde el ángel que cae (demonio) se encuentra con el simio que se alza (hombre)”.
Hemos reconciliado al hombre con sus demonios, hemos desterrado la soberbia del
que piensa que puede no servir al cosmos. Es un rasgo esperanzador del relato,
si el hombre reflexiona es capaz de controlar sus pasiones trágicas, es decir,
puede moldear su propio miedo y avanzar filosóficamente.
REFLEXIÓN 4.
Vitalismo filosófico/ Muerte de Dios.
¿Cuál es el problema
anti-vitalista que refleja el relato? ¿qué es lo que no nos deja ser hombres
libres? El principal problema que se observa es que el hombre necesita creer en
mentiras pequeñas para empezar a creer en mentiras grandes como la justicia, la
compasión o el deber. Los humanos necesitamos creer que hay un orden natural en
el mundo para afianzar el hecho de que podemos ser juzgados (y, sobre todo, que
podemos juzgar a los demás). Sólo un ser inferior y sufriente gasta su vida
pensando que posee o puede poseer ideas absolutas partiendo de su mísera
existencia.
Aquí se refleja el
pensamiento anti-platónico que ya vemos en Nietzsche cuando se dispone a
filosofar con el martillo. Las ideas absolutas que habitan en el mundo
inteligible son grandes mentiras con las que hemos sido controlados a lo largo
de la historia universal. El propio cristianismo es platonismo invertido en
tanto que convence al hombre de que el mundo en el que habita no es el
verdadero, sino un insulso pero inevitable “valle de lágrimas”, lugar donde
debe empeñarse en sufrir y ser siervo, hasta alcanzar la vida eterna en el
reino de los cielos. La creencia en un Dios poseedor de la justicia, el bien y
la verdad, y que, en palabras de Nietzsche, está “hecho a imagen y semejanza
del hombre” es la creencia en la gran mentira, en la mentira más absoluta de
todas. Dios es la materialización del miedo y de la debilidad del hombre que no
sabe enfrentar el absurdo de su existir.
Posteriormente, observamos
como, en el inicio de la era moderna, el idealismo alemán encabezado por Kant y
los ilustrados sigue alentando al hombre a aferrarse a las ideas platónicas en
el desarrollo de su Metafísica.
Volviendo al tema, el
hombre da forma al absoluto imaginándose a Dios al igual que da forma a la
muerte imaginándose a un oscuro segador severo; pensando ingenuamente que
dándole forma puede enfrentar aquello que, por lógica, le supera. Aquí vemos
como Terry y Nietzsche cohesionan en la misma idea, hay que romper con los
valores que nos impone la historia universal desde la antigüedad clásica a la
modernidad. O lo que es lo mismo: hay que matar a Dios y no dejar rastro.
REFLEXIÓN 5.
La lucha contra la estupidez/ reanimar el pensamiento expansivo.
En alguna parte del
relato se dice algo así como que “el hombre es estúpido porque piensa que su
universo cotidiano está dentro de su cabeza y es esto lo que le lleva a pensar
que su mundo cotidiano tiene algún sentido” (…) “Si el ser humano pensara más
en las estrellas y se fascinara más con los milagros del universo, sufriría
menos”. Nuestra mundana existencia es un hecho extraordinario y tiene un valor
incalculable, hay que disfrutar del tiempo que nos ha tocado vivir. No se puede
controlar nada, el caos derrota al orden, creer que un minúsculo humano como
nosotros es capaz de controlar algo es luchar contra la ley universal.
Esto no es más que un
acercamiento al pensamiento expansivo, a romper las anteojeras que no nos
permiten ver más allá de lo que hay en nuestro entorno reducido. Hay que
intentar observar al mundo con el ojo omnisciente de un autor de novela
fantástica (idea, que, aunque no lo parezca, es muy unamuniana). La única
aproximación a la felicidad es la aceptación del caos y la contemplación
consciente de nuestra propia existencia.
Traigo a colación este
fragmento de mi amado Nietzsche en Sobre verdad y mentira en sentido
extramoral (1873), que como se puede observar es también una maravilla
literaria:
En algún apartado
rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas
solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el
conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal,
pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la
naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer.
Alguien podría inventar una fábula como ésta y, sin embargo, no habría
ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y
arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza;
hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para
él, no habrá sucedido nada. Porque no hay para ese intelecto ninguna misión
ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y
solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él
girasen los goznes del mundo. Pero si pudiéramos entendernos con un mosquito,
llegaríamos a saber, que también él navega por el aire con ese mismo pathos
y se siente el centro volante de este mundo. Nada hay en la naturaleza tan
despreciable e insignificante que, con un mínimo soplo de aquel poder del
conocimiento, no se hinche inmediatamente como un odre; y del mismo modo que
cualquier mozo de cuadra quiere tener sus admiradores, el más orgulloso de los
hombres, el filósofo, quiere que desde todas partes, los ojos del universo
tengan telescópicamente puesta su mirada sobre sus acciones y pensamientos.
Y posteriormente
prosigue: Al mundo le da igual lo que sintamos o pensemos, somos una mota de
polvo que gira entorno a una bola de fuego.
REFLEXIÓN 6.
Humanismo filosófico/Superhombre.
La conclusión del relato
es puramente humanista puesto que dice que: “no se puede ir por ahí esperando a
que llegue alguien (deidad o idea) que construya un mundo mejor para la gente,
sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente” / “El mundo es
solamente una jaula si no conviertes tu vida en una historia, (y si no
espabilas) te vuelves parte de la historia de otro”.
Terry es un humanista (que viene
a significar que el fin último es la valoración del ser humano y de su propia
condición; lo que alienta a suplir la sensibilidad y la inteligencia como dotes
principales del hombre) y nos quiere decir que, tras una verdadera ruptura con
el miedo, hay esperanza para la humanidad. Por lo que hay un anti-nilismo
claro. El hombre puede crearse a sí mismo, puede construir sus propios valores,
puede ser el superhombre de Nietzsche, ser cercano a un niño con voluntad de
poder, o ese “hombre nuevo, feliz y orgulloso…aquel al que le de igual vivir o
no vivir” que adelantaba años antes Dostoievski.
En definitiva: La muerte
es segura, es la única certeza que tenemos de estar vivos y hay que aprovechar
el tener consciencia de la misma para ejercer la voluntad.
domingo, 18 de octubre de 2020
P.
Hoy la noche es blanca y no es por la luna
Me cuentan que el tiempo estuvo detenido durante la tarde, que algunos cigarros
se encendieron solos y que caía un hilillo de fuego de los árboles
Hoy la noche es blanca y avanza tras mis pasos
Se retuercen las canciones en mi cabeza, las aves salen del confinamiento
y los oídos tapados por el plástico hacen del espacio vacío una burbuja de
pensamientos
Hoy la noche es blanca y no estás tú para verlo
Pero mentiría si dijera que no te has cruzado conmigo,
al menos como parte de un presente
que corría junto a las gotas doradas del alcohol y saltaba en la espuma gris de
mi mechero
Y bueno (...)
Hoy la noche es blanca y aclara las intenciones
Y, aunque nadie más que yo es capaz de reconocerlo, has estado;
ya no puedo decir que salgo a la calle con un pensamiento hueco.
(noche del 9 de octubre de 2020)
Introspección automática o por qué no puedo llorar:
A veces estoy sentada en la cama
y me
invade un pensamiento
y la
mayoría de esas veces intento que ese pensamiento se derrame por mi cara
como las
gotas saladas que se escurren por los rinconcillos de las rocas
buscando
su recipiente, el lugar donde la forma les aporta un sentido
-pero no
pasa-
el pensamiento
camina en vaivenes sobre un hilo enredado y negro
-pero no
cae-
como el
funámbulo del Zaratustra tratando huir de su propia condición
su
tragedia es buscarse hombre o más que hombre
mi
tragedia es no hallarme humana
Está claro
que lo que me hace daño es sólo una pequeña parte de un Todo
y espero
que cuando se junten todas las partes, pueda reconocerme en el abismo
Estoy
segura que en su pozo podré contemplar el cielo sin hormigas
yo he hecho del peligro mi profesión.
viernes, 2 de octubre de 2020
PESADILLA.
Tengo una
pesadilla recurrente
en la que un edificio se derrumba en mis piernas
Y las flores nacen de la sangre
(Y es posible)
Porque es una de esas pesadillas de colores chillones
donde el sonido se puede mirar de reojo
Y es agudo y desagradable
(Y no la soporto)
porque es muy triste
tan triste como el deseo hondo que esconde todo intento de incendiar un
pensamiento.
Ojalá poseer el pozo de tus ojos
para reposar mi memoria.
(Alba
María, 27 de septiembre 2020)