martes, 11 de mayo de 2021

EMPATÍA



Los movimientos de moda os están creando hartas contradicciones. No seré yo la más indicada para enarbolar el principio de no-contradicción, pero, la verdad, es imposible llevar ciertas filosofías o pensamientos de forma paralela y no refutarse a una misma.

Por ejemplo, es imposible ser budista, zen, meditativo y abanderar la percepción subjetiva de cada uno a través de la multiplicidad de identidades. Esto puede ser por dos causas: la primera, porque no se haya profundizado en absoluto en ninguno de los dos movimientos y la segunda (que tiene que ver con la primera), que se siga este trasiego por puro dejarse llevar, quizá incluso por miedo al rechazo social o a parecer un intransigente. La cuestión es que, si uno trasciende y medita, realmente lo que busca es la ruptura completa de toda identificación. Y me diréis: "la lucha por la identidad es una estrategia social para con el Estado" y yo pienso, pero: ¿quién ve como liberación que su opresor le aporte un término? (también porque hilo y suelo observar que la mayoría de estas personas tienden a la ideología libertaria). Nadie necesita que su opresor le sepa identificar, qué más da, te va a seguir explotando y ejerciendo control sobre tu cuerpo igualmente (se te llame como se te llame).

Por otro lado, la trascendencia budista busca la empatía completa. Y, claro, la empatía está bastante diferenciada de la comprensión; me explico: cuando uno empatiza con otro ser, primero parte de buscar una relación de igual a igual con el otro intentando fundir sus emociones con éste y entender su dolor sin haberlo vivido, sin haber pasado por esa experiencia anteriormente; por otro lado, la comprensión es identificar en el otro un dolor ya vivido, o que se está experimentando en el momento. La empatía es un ejercicio primordial (y que el sistema capitalista intenta erradicar por completo de forma obstinada). No hace falta ser inmigrante ilegal, negra, prostituta, violada, deshauciada o mutilada para poder empatizar con el otro y luchar por su causa. De hecho, es necesario, puramente necesario, nadie tiene que esperar a experimentar el hambre y el dolor absoluto en su cuerpo para emprender un cambio social (joder, es mejor evitarlo ¿no?, si no, vamos listos). Seríamos un grupo de derrotados emocionales intentando conseguir algo; eso sí, partiendo de nuestro tormento, porque este nos dice quiénes somos.

(Nadie puede arrancar de sí mismo el dolor si se identifica, se funde y se define a través de este).

La empatía es un esfuerzo de trascendencia. En los movimientos actuales esto se ha erradicado, se le han cortado las raíces a la empatía. Ahora sólo puede hablar el que sufre, el que acumula más dolor, porque ese, el más destrozado, es más apto para liderar una lucha (curiosa contradicción con el libertarismo) y, por supuesto, sólo y únicamente en el gueto correspondiente. Sal de ahí y verás la miseria y la intransigencia del ser humano. Ay, qué horrible es todo fuera de mi zona de confort y cuidados, nadie está preparado para "el mundo real". Sí, pero mejor fortalecerse y saberse defender, el capitalismo no es tu amigo. Puede identificarte como tú psíquicamente has querido mencionarte, pero te va a joder igual. Va a ejercer violencia sobre ti igualmente.

En fin, que sí, la contradicción es parte de la vida, es parte del proceso de aprendizaje; pero mantenerse en ella es falta de reflexión y apertura de miras. La lucha por la mejora social es un proceso (no hay meta final enarbolada por la idea platónica "de bien supremo"), es más un ejercicio de lógica y acumulación de datos que un pensamiento en una nube que uno trata de alcanzar. Al final hay que pensar, elegir, invertir nuestra energía en algo que de verdad nos vaya a liberar de algún modo (algo efectivo). Si no, seguiremos cayendo en trampas del sistema como estas, convirtiéndonos en individuos capsulas, repitiéndonos continuamente, en nuestra mente, mantras del estilo "tienes derecho a sufrir" pero sin dar el paso inexcusable de salir del sufrimiento o alterarlo en herramienta de transformación.


(Alba María, 11 de mayo de 2020)

domingo, 31 de enero de 2021

ANALISIS FILOSÓFICO-PERSONAL DE “MIDSOMMAR”.

 

“Midsommar es una ópera de rupturas

 y un oscuro cuento de hadas contemporáneo”

Ari Aster


Quizá esto que voy a exponer a continuación es una reflexión que va mucho más allá de la intencionalidad del director al hacer esta obra cinematográfica. Es posible que esta reseña esté sesgada por un filtro muy personal, debido a mi percepción filosófica de todo lo que observo; sin embargo, veo necesario compartirla, ya que acrecienta de algún modo el objetivo terrorífico del film.

Sin entrar mucho en los detalles más evidentes de la película, como el directo reflejo del trauma, la superación personal, las etapas del duelo amoroso, la simbología implícita y anticipadora de acontecimientos, las atroces escenas de muerte, etc. Me gustaría hacer hincapié en cuál es el mensaje final que se genera en mi mente tras terminar de verla y por qué derrumba muchos de mis esquemas racionalistas; poniéndolos en entredicho y revirtiendo sobre mí un pensamiento escatológico y pesimista del futuro.

La sociedad:

Primero de todo, es interesante ver el paralelismo existente entre las dos sociedades que se nos presentan. Al principio, aún estamos en la sociedad que conocemos, la “nuestra”, cuya descripción más precisa quizá sea nombrando su sistema económico: el capitalismo. Nuestra sociedad es una sociedad enfundada en un tamiz de oscuridad; es por ello que al principio de la película el clima es sombrío, nuboso, está lloviendo y hace frío (no hay atisbos de luz). Nada está claro, pero todo está escrito o se puede determinar, nuestra percepción del tiempo es lineal (cristiana) y el sistema de valores está muy arraigado, tanto que se sobrepone la apariencia a la esencia. Es por ello que Christian prefiere aparentar que es un buen novio a ejercer como tal, todo el mundo (él, Dani y sus amigos) saben reconocer que las demostraciones de “cariño” que expone son forzadas, desprovistas por completo de veracidad o voluntad, sin embargo, son aceptadas de algún modo, en pura apariencia. Nuestra sociedad es una sociedad que acepta la hipocresía como parte del juego social. Se acata y se reproduce. Esto es lo que en psicología se denomina disonancia cognitiva, o lo que yo llamo buscar excusas o avales teóricos para seguir siendo miserable.

Por otro lado, tenemos una sociedad totalmente diferente (o eso creemos), una sociedad sectaria, donde prima lo comunitario frente a lo individual, donde el tiempo es circular y la vida y la muerte no son extremos (o antagonismos) que indican el comienzo y el final, sino que son el punto de unión del ciclo, es decir, la misma cosa. Como podemos observar, todo es de todos, hasta las emociones más íntimas, y el sujeto está totalmente desdibujado (puede parecer que es todo lo contrario a la sociedad capitalista ya que pensamos que lo que busca el sistema es un sujeto hecho e identificado con algo; sin embargo, nuestro tiempo se caracteriza por el fluir continuo de las identidades del sujeto, de su despliegue. El ser humano no puede ser fijo, sino que debe estar deviniendo continuamente, a la par del mercado).

En la sociedad sectaria no hay oscuridad, el sol envuelve toda la escena y toda la hipocresía que podía verse difusa en nuestro mundo apagado y nebuloso, sale a la luz. La luz es esencial para comprenderlo todo porque, a pesar de tener una simbología popular de “descubrimiento de la realidad”, he de recordar un momento la alegoría de la caverna de Platón en la que el primer contacto con el mundo inteligible provoca en los hombres un encandilamiento, una ceguera. La luz puede hacer daño a la vista del que ha estado siempre a oscuras y sin ver nada claro. La luz pura, la primigenia, puede confundir al ser humano y descarrilarlo de su objetivo. Justamente esta es la labor de una secta, aprovechar el momento de transición emocional de las personas, momento en el que nos sentimos desvalidos por un acontecimiento traumático o estamos a punto de dar un salto cualitativo en la comprensión de nuestras emociones con el entorno. Este es justo un momento de debilidad, de nihilismo (si lo queremos llamar así) donde nuestro sistema de valores y creencias se ve tambaleado y tenemos miedo, nos sentimos rotos, engañados y desprotegidos. Las sectas se alimentan de este miedo y te abrazan, aportándole un sentido a tu vida, mostrándote el camino de “la verdad”.

La muerte:

La muerte es uno de los temas principales de esta película, la primera muerte que observamos es la muerte de la hermana de Dani, que se lleva por delante a sus propios padres. Y es muy interesante que la muerte se presente, en primera instancia, de una forma concreta: el suicidio. El suicidio se introduce en esta escena como un reflejo del egoísmo de nuestra sociedad. La depresión es la enfermedad del capitalismo por excelencia, ya que es la enfermedad que emerge de una sociedad que no es capaz de reconocer que no es especial ni lo será nunca. Nuestra existencia es efímera y desprovista de sentido.

En una sociedad donde prima la hipocresía, la muerte será vista como algo trágico, es la muerte del individuo, del mundo ficticio que habita en cada uno de nosotros, de lo que nos convierte en seres especiales en nuestra imaginación. El suicidio es algo negativo y demonizado moralmente, sin embargo, es la principal causa de muerte en el mundo. ¿Por qué? Porque el hombre está infectado de culpa, resentimiento, miedo y soledad; y la única forma que tiene de redimir sus pecados es autoinfligiéndose daño (esto también se puede observar en el goce que provoca el masoquismo). El suicidio y la autolesión son formas de purificación, el cristianismo nos enseña que la purgación de los pecados se consigue tras un derramamiento de sangre (imagen de Cristo crucificado redimiéndonos del pecado original). Es otra contradicción del sistema de creencias, el sufrimiento es malo, pero es un requisito necesario para depurarnos de los males mundanos.

No obstante, el suicidio que observamos en la sociedad sectaria es totalmente distinto (o eso parece). La muerte se presenta como un ofrecimiento, es vista desde la gratitud y no desde la tragedia. Pero, esto puede resultar engañoso, puesto que no es más que otra muestra de martirio. En el suicidio de los “ancianos mártires” también existe una purificación de los pecados, una necesidad de romper con un ciclo de culpa por ser inútiles y dependientes dentro de una sociedad comunitaria que está obligada al cuidado y al ofrecimiento. La muerte de los ancianos es aún más siniestra que la muerte de la hermana de Dani, ya que la muerte de ella es una muerte a la que se ve empujada de algún modo tras el desconocimiento del control de sus pasiones; sin embargo, la muerte de los ancianos es totalmente tranquila y consciente, emana paz y parece estar en consonancia con las leyes naturales. Es una manipulación sublime. Es como decir: “damos nuestra vida para que otros puedan nacer” a pesar de que tu vida y la del otro ser no tienen por qué tener una relación directa. Esto es una excusa para justificar la invalidez de los ancianos en una sociedad donde todo ha de ser perfecto y con apariencia reluciente. La vejez rompe en estética y en esencia con la apariencia de la secta. El dolor no puede dominarte, la película refleja todo el tiempo el autocontrol acérrimo de las emociones en los miembros de la secta (de hecho, el castigo o venganza hacia los primeros asesinados de la película, Simon y Connie, la pareja inglesa, es justamente no saber controlar sus emociones ante el impacto atroz de los suicidios).

En definitiva, tanto nuestra sociedad capitalista como la sociedad sectaria son comunidades enfermas y desprovistas de libertad, donde prima la manipulación y el control de las personas. En el capitalismo nacemos para acatar un sistema mecanicista que nos prepara para trabajar y morir solos, ya que la vida tiene un valor económico. Mientras que en la secta nacemos para acatar una disciplina rígida, aunque revestida de falsa felicidad (cosa que se refleja muy bien en el hecho de que están todo el tiempo drogados, sufren, por así decirlo, una sobredosis de soma continua, usando el término de Huxley). Para la secta la vida tiene un valor sacro.

Volviendo al inicio, ¿por qué me dio tanto terror este film? Porque me empujó al pensamiento más pesimista de todos: la imposibilidad de un verdadero “conatus” (cartesiana o spinozistamente hablando), de una verdadera voluntad o inclinación natural para disponer de nosotros mismos. Como ser racional tiendo a pensar en la creatividad y en la ciencia como únicas esperanzas para salvar la humanidad; la lógica formal y el uso de las herramientas que nos da la naturaleza deberían ser suficiente razón de empeño para mejorar nuestra red de relaciones y crear una sociedad más justa. Sin embargo, esta película me hace entrar en pánico, me inclina hacia dos vertientes: aceptar la destrucción del mundo por parte del capitalismo (puro pensamiento escatológico) o hacer como Dani y mimetizarme con un mundo ficticio, lleno de drogas alucinógenas y falsa purgación de mis emociones.

Destruir el “yo”, deshacerme de mi identidad, romper con mi sujeto identificado con un reflejo distorsionado, está muy bien, pero no quiero caer en la destrucción de mi “yo” como sujeto para convertirme en un sujeto gigante encarnado por un conjunto de humanos neuróticos y sin voluntad. Ahora mismo tengo 25 años, estoy en el momento de mi “midsommar” y creo que si me ocurriese esto se cumpliría la peor de mis pesadillas.

(Alba María; 12 de noviembre de 2020)

IMPACTO.

 

Es prácticamente imposible para mí mantener una conversación sin ser consciente del impacto que las palabras de la otra persona están teniendo sobre mis pensamientos y emociones. Suelo prestar mucha atención al discurso del otro y, precisamente por eso, de forma paralela (y no evasiva), no puedo no estar pendiente del cambio que sus palabras ejercen en mi postura del momento. Mis gestos se modifican, mis brazos cambian de postura, mi cuerpo se tensa o se relaja, mi corazón va más o menos rápido, mi respiración fluye o se entrecorta en un suspiro y mis ojos evitan el contacto, o, por el contrario, fijan aún más la mirada. Y mientras, mi mente baraja una respuesta acorde y coherente.

Hay grados y cualidad en cada impacto. Algunas conversaciones son más banales y eso me permite conocer ya el efecto de antemano, por lo que no me mantienen apenas alerta, sólo me dejo llevar y disfruto. Otras son bastante intensas, y la mayoría de las veces las veo venir; el disparo de las palabras del otro está cerca y mi cuerpo se mantiene en espera, preparado para el balazo. Sin embargo, hay ciertas conversaciones cuyos impactos no los advierto, suelen ser diálogos que oscilan entre la banalidad y la intelectualidad, y la intensidad la aporta el desconcierto.

Hay pocas personas que provoquen en mí esto último, esa sensación de estar relajada y que, de pronto, el impacto de unas palabras modifique por entero mi cuerpo y ponga en funcionamiento mi mente (no desde la ansiedad sino desde el placer). Es por ello que siempre suelo aclarar que mi satisfacción no depende del grado de conocimientos que se baraje en una conversación, tampoco es cuestión de cualidad argumentativa, habilidades sociales o estrategias "pre-consideradas" para saberme impresionar. Mi satisfacción va más allá de todo esto, es un asunto eventual y fortuito que sopesa entre lo mental y lo sensible: yo estoy tranquila, alguien dice algo, crea un impacto en mí (placentero e imprevisto) y, entonces, surge una conexión. Algo/alguien comienza a interesarme.

 

(Alba María; 5 de mayo de 2020)

 

jueves, 29 de octubre de 2020

ANÁLISIS DE LA MUERTE EN “LA FANTASÍA FILOSÓFICA” DE TERRY PRATCHETT.

 

Mundodisco: homenaje a Terry Pratchett: https://www.ivoox.com/mundodisco-homenaje-a-terry-pratchett-audios-mp3_rf_58404046_1.html 

 

Comienzo mi análisis con una cita del maestro Schopenhauer en relación al concepto de lo “sublime”:

En estos instantes es cuando el intrépido espectador de semejante cuadro reconoce con toda evidencia la naturaleza doble de su conciencia; comprende que es individuo, fenómeno frágil de la voluntad, a quien el golpe menor de aquellas fuerzas podría aniquilar; ser impotente contra la poderosa Naturaleza, criatura dependiente, juguete de la suerte, átomo imperceptible enfrente de poderes colosales, pero al mismo tiempo se siente sujeto inmortal del conocimiento puro, que, como condición del objeto, es el portador del mundo entero; siente que esta lucha aterradora de la Naturaleza no es más que su propia representación, y que él mismo, en la tranquila contemplación de las Ideas, es un ser libre y ajeno a toda voluntad y a toda miseria. Tal es la impresión perfecta de lo sublime. Lo que lo produce es la contemplación de un poder incomparablemente superior al hombre y que amenaza aniquilarle. Esta impresión puede producirse también, de una manera muy diferente, cuando nos representamos una simple cantidad en el espacio y el tiempo, cuyas proporciones ilimitadas nos reducen a la nada. (Schopenhauer, 1819)

Creo que poco más puedo añadir.

 

REFLEXIÓN 1. “Soy la personificación misma del morir” / ¿la muerte tiene forma?

El narrador nos cuenta algo así como que “la muerte cambia de forma porque nadie quiere mirarla de frente” o, lo que es lo mismo, la muerte no está acostumbrada a que la gente tenga ganas de verla. Es curioso, ya que aquí expone algo muy interesante y es que la muerte no es aprehensible, no tiene forma, es tan expansiva como la propia vida y se encuentra en cualquier espacio. Sin embargo, el ser humano se empeña en moldearla, en configurarla, es decir, en introducirla dentro de unos parámetros o estructuras propios del mundo sensible. En el relato la muerte es personificada y busca distintas formas de manifestarse. Hace humor con las imágenes que los hombres crean de sí misma, se mofa de ese ser oscuro con capucha y guadaña típico de las novelas malas (es curioso el paralelismo bíblico con el demonio, el mal, que también busca distintas formas de mostrarse ante los hombres materializándose en ángel, mujer o serpiente). La cuestión es que buscamos darle forma a aquello que tememos, y si el ser temido tiene cuerpo es más fácil creer en la idea de que podemos destruirlo, pero como bien sabemos tú y yo (y Hegel) no se puede atentar contra la ley universal.

 

REFLEXIÓN 2. “No se juega con las cosas del morir” / aceptación del determinismo.

Una vez que el relato nos hace ver que la muerte no es algo contra lo que podemos luchar, nos invita a no jugar a creernos inmortales o capaces de esquivar la ley universal (otro paralelismo con la soberbia luciferina frente al Dios todopoderoso, ya que fue el propio demonio el que le dijo a Dios “Non serviam”, como si algo tal fuera posible). Y expone algo así: “la muerte es nuestro único acercamiento al conocimiento del tiempo. La muerte es rápida pero no más rápida que la luz”.

El hombre debe olvidarse de la idea de lucha y aceptar de algún modo su naturaleza frágil y determinada por el cosmos. Es por ello que el relato expone: “el pacto con las leyes de la física nos dice que la justicia no existe, sólo existe la muerte. La muerte es un mal necesario o, mejor dicho, un bien”. Se pasa de un enfrentamiento a un pacto, una “reconciliación” con el absoluto, con lo sublime, con aquello que nos supera. La muerte es ahora vista como un bien que nos empuja a vivir la vida, a extraer el jugo de nuestra existencia.

 

REFLEXIÓN 3. La fantasía como vía de escape.

Aquí comienza el rasgo vitalista de la obra, nuestra razón humana nos empuja a buscar un sentido al caos existencial, si estamos determinados por las leyes universales y nuestro fin último es la muerte, una muerte cruda y desprovista de sentido ¿a qué podemos aferrarnos? Pues bien, Terry dice: “sólo la fantasía le da sentido a la vida humana”, es decir, los hombres necesitan de ella para encontrar su esencia, y prosigue en su declaración: “la fantasía es el punto donde el ángel que cae (demonio) se encuentra con el simio que se alza (hombre)”. Hemos reconciliado al hombre con sus demonios, hemos desterrado la soberbia del que piensa que puede no servir al cosmos. Es un rasgo esperanzador del relato, si el hombre reflexiona es capaz de controlar sus pasiones trágicas, es decir, puede moldear su propio miedo y avanzar filosóficamente.

 

REFLEXIÓN 4. Vitalismo filosófico/ Muerte de Dios.

¿Cuál es el problema anti-vitalista que refleja el relato? ¿qué es lo que no nos deja ser hombres libres? El principal problema que se observa es que el hombre necesita creer en mentiras pequeñas para empezar a creer en mentiras grandes como la justicia, la compasión o el deber. Los humanos necesitamos creer que hay un orden natural en el mundo para afianzar el hecho de que podemos ser juzgados (y, sobre todo, que podemos juzgar a los demás). Sólo un ser inferior y sufriente gasta su vida pensando que posee o puede poseer ideas absolutas partiendo de su mísera existencia.

Aquí se refleja el pensamiento anti-platónico que ya vemos en Nietzsche cuando se dispone a filosofar con el martillo. Las ideas absolutas que habitan en el mundo inteligible son grandes mentiras con las que hemos sido controlados a lo largo de la historia universal. El propio cristianismo es platonismo invertido en tanto que convence al hombre de que el mundo en el que habita no es el verdadero, sino un insulso pero inevitable “valle de lágrimas”, lugar donde debe empeñarse en sufrir y ser siervo, hasta alcanzar la vida eterna en el reino de los cielos. La creencia en un Dios poseedor de la justicia, el bien y la verdad, y que, en palabras de Nietzsche, está “hecho a imagen y semejanza del hombre” es la creencia en la gran mentira, en la mentira más absoluta de todas. Dios es la materialización del miedo y de la debilidad del hombre que no sabe enfrentar el absurdo de su existir.

Posteriormente, observamos como, en el inicio de la era moderna, el idealismo alemán encabezado por Kant y los ilustrados sigue alentando al hombre a aferrarse a las ideas platónicas en el desarrollo de su Metafísica.

Volviendo al tema, el hombre da forma al absoluto imaginándose a Dios al igual que da forma a la muerte imaginándose a un oscuro segador severo; pensando ingenuamente que dándole forma puede enfrentar aquello que, por lógica, le supera. Aquí vemos como Terry y Nietzsche cohesionan en la misma idea, hay que romper con los valores que nos impone la historia universal desde la antigüedad clásica a la modernidad. O lo que es lo mismo: hay que matar a Dios y no dejar rastro.

 

REFLEXIÓN 5. La lucha contra la estupidez/ reanimar el pensamiento expansivo.

En alguna parte del relato se dice algo así como que “el hombre es estúpido porque piensa que su universo cotidiano está dentro de su cabeza y es esto lo que le lleva a pensar que su mundo cotidiano tiene algún sentido” (…) “Si el ser humano pensara más en las estrellas y se fascinara más con los milagros del universo, sufriría menos”. Nuestra mundana existencia es un hecho extraordinario y tiene un valor incalculable, hay que disfrutar del tiempo que nos ha tocado vivir. No se puede controlar nada, el caos derrota al orden, creer que un minúsculo humano como nosotros es capaz de controlar algo es luchar contra la ley universal.

Esto no es más que un acercamiento al pensamiento expansivo, a romper las anteojeras que no nos permiten ver más allá de lo que hay en nuestro entorno reducido. Hay que intentar observar al mundo con el ojo omnisciente de un autor de novela fantástica (idea, que, aunque no lo parezca, es muy unamuniana). La única aproximación a la felicidad es la aceptación del caos y la contemplación consciente de nuestra propia existencia.

Traigo a colación este fragmento de mi amado Nietzsche en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873), que como se puede observar es también una maravilla literaria:

En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer. Alguien podría inventar una fábula como ésta y, sin embargo, no habría ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada. Porque no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo. Pero si pudiéramos entendernos con un mosquito, llegaríamos a saber, que también él navega por el aire con ese mismo pathos y se siente el centro volante de este mundo. Nada hay en la naturaleza tan despreciable e insignificante que, con un mínimo soplo de aquel poder del conocimiento, no se hinche inmediatamente como un odre; y del mismo modo que cualquier mozo de cuadra quiere tener sus admiradores, el más orgulloso de los hombres, el filósofo, quiere que desde todas partes, los ojos del universo tengan telescópicamente puesta su mirada sobre sus acciones y pensamientos.

Y posteriormente prosigue: Al mundo le da igual lo que sintamos o pensemos, somos una mota de polvo que gira entorno a una bola de fuego.

 

REFLEXIÓN 6. Humanismo filosófico/Superhombre.

La conclusión del relato es puramente humanista puesto que dice que: “no se puede ir por ahí esperando a que llegue alguien (deidad o idea) que construya un mundo mejor para la gente, sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente” / “El mundo es solamente una jaula si no conviertes tu vida en una historia, (y si no espabilas) te vuelves parte de la historia de otro”.

Terry es un humanista (que viene a significar que el fin último es la valoración del ser humano y de su propia condición; lo que alienta a suplir la sensibilidad y la inteligencia como dotes principales del hombre) y nos quiere decir que, tras una verdadera ruptura con el miedo, hay esperanza para la humanidad. Por lo que hay un anti-nilismo claro. El hombre puede crearse a sí mismo, puede construir sus propios valores, puede ser el superhombre de Nietzsche, ser cercano a un niño con voluntad de poder, o ese “hombre nuevo, feliz y orgulloso…aquel al que le de igual vivir o no vivir” que adelantaba años antes Dostoievski.

En definitiva: La muerte es segura, es la única certeza que tenemos de estar vivos y hay que aprovechar el tener consciencia de la misma para ejercer la voluntad.

 

(Alba María Jiménez García; 28 de octubre de 2020)

 

 

 

 

domingo, 18 de octubre de 2020

P.

 


Hoy la noche es blanca y no es por la luna

Me cuentan que el tiempo estuvo detenido durante la tarde, que algunos cigarros se encendieron solos y que caía un hilillo de fuego de los árboles

Hoy la noche es blanca y avanza tras mis pasos

Se retuercen las canciones en mi cabeza, las aves salen del confinamiento
y los oídos tapados por el plástico hacen del espacio vacío una burbuja de pensamientos

Hoy la noche es blanca y no estás tú para verlo

Pero mentiría si dijera que no te has cruzado conmigo,
al menos como parte de un presente
que corría junto a las gotas doradas del alcohol y saltaba en la espuma gris de mi mechero

Y bueno (...)
Hoy la noche es blanca y aclara las intenciones

Y, aunque nadie más que yo es capaz de reconocerlo, has estado;
ya no puedo decir que salgo a la calle con un pensamiento hueco.

(noche del 9 de octubre de 2020)

Introspección automática o por qué no puedo llorar:

 

A veces estoy sentada en la cama

y me invade un pensamiento

y la mayoría de esas veces intento que ese pensamiento se derrame por mi cara

como las gotas saladas que se escurren por los rinconcillos de las rocas

buscando su recipiente, el lugar donde la forma les aporta un sentido

-pero no pasa-

el pensamiento camina en vaivenes sobre un hilo enredado y negro

-pero no cae-

como el funámbulo del Zaratustra tratando huir de su propia condición

su tragedia es buscarse hombre o más que hombre

mi tragedia es no hallarme humana

Está claro que lo que me hace daño es sólo una pequeña parte de un Todo

y espero que cuando se junten todas las partes, pueda reconocerme en el abismo

Estoy segura que en su pozo podré contemplar el cielo sin hormigas

      yo he hecho del peligro mi profesión.

 

viernes, 2 de octubre de 2020

PESADILLA.

 

Tengo una pesadilla recurrente
en la que un edificio se derrumba en mis piernas
Y las flores nacen de la sangre

(Y es posible)

Porque es una de esas pesadillas de colores chillones
donde el sonido se puede mirar de reojo
Y es agudo y desagradable

(Y no la soporto)


porque es muy triste
tan triste como el deseo hondo que esconde todo intento de incendiar un pensamiento.

Ojalá poseer el pozo de tus ojos
para reposar mi memoria.


                                                                              (Alba María, 27 de septiembre 2020)