viernes, 2 de octubre de 2020

PESADILLA.

 

Tengo una pesadilla recurrente
en la que un edificio se derrumba en mis piernas
Y las flores nacen de la sangre

(Y es posible)

Porque es una de esas pesadillas de colores chillones
donde el sonido se puede mirar de reojo
Y es agudo y desagradable

(Y no la soporto)


porque es muy triste
tan triste como el deseo hondo que esconde todo intento de incendiar un pensamiento.

Ojalá poseer el pozo de tus ojos
para reposar mi memoria.


                                                                              (Alba María, 27 de septiembre 2020)

jueves, 19 de marzo de 2020

25.1.



Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas...

Se me secan por dentro los ojos con tal de no derramar ni una gota de lo que siento
Pero, me dicen, que es tarde

El río corre por dentro, la sangre es frágil y las venas se notan en la leche
Pero es demasiado tarde

El suelo es frío, se fijan las huellas de los pies y se ve la marca empañada del silencio
Es muy tarde

Lo que corría por mi mente era un delirio (distinto)
El humo de esa estrella parpadea conmigo
Pero no hay ilusión
Ya es tarde.

(Alba María; 17 de marzo 2020)

25.



Diré como nacisteis placeres prohibidos…
Y es así como comienza,

Es triste pero cierto que tu imán es una carencia
como el vaso de vino vacío que deja mancha en el poso
como el olor de las horas y la indiferencia del tiempo
como el latido caliente de un cuerpo en descanso

Es triste pero cierto que quiero formar parte de una filia
para acariciarte el pelo en tus sueños de asfixia
para devolverte el sabor de mi pecho de mármol
para esconder tus manos en la tempestad de mis muslos

Es triste pero cierto que nos unen dolores diferentes
que se acumula ternura en mi depósito
y que lo que más deseo (después de todo)
es darte un beso de buenas noches en la frente y abrazarte hasta otro día.

(Alba María; 16 de marzo en 2020)

MAQUILLAJE.

Los poemas que nunca escribiré, 
se han convertido en mi máscara. 
Es difícil conocer el humo blanco que hay detrás de mis ojos. 

(Alba María; 8 de marzo de 2020)

miércoles, 27 de noviembre de 2019

EL DOLOR DEL CORAZÓN QUE NO SE VA.



El dolor del corazón que no se va es el dolor del yo,
el dolor de ser herido por la representación.
el dolor de desear no ser más el que soy,
sin perseverar en el ser y vivir de emoción.
El dolor del corazón que no se va es entregar el cuerpo a la máquina,
no conocer la ternura ni hacer el amor.

(no saberse es un boicot espiritual de la materia y la razón)

El dolor del corazón que no se va…
es no contemplar
no conocer la naturaleza
no fundirse
no trascender la raíz mal entendida,
creerse la verdad desenroscada.
El dolor del corazón que no se va es la exigencia.

Hay que abrazar la nada desde nuestra naturaleza dependiente.

27 de noviembre de 2019.
Alba.

lunes, 13 de mayo de 2019

NO TENGO MIEDO A NADA.


Mis ojos son dos charcos de calor que amanecen y mi corazón es una ciénaga púrpura con doble sentido: encarnado y digno.
Recorro con una pluma cada parte mi corteza lechosa y me acuerdo de cómo sonreír.
Ya no hago conmemoraciones al espanto,
Ya no invoco responsos en su nombre,
Ya no me turbo sin reverencias,
Ya no necesitaré morirme nunca más
porque permanezco viva
para siempre.
No tengo miedo a nada.
(Alba María; 13 de mayo de 2019)

martes, 26 de marzo de 2019

FANTASMAS.

“Venimos de la noche y hacia ella vamos”
Edgar Allan Poe

Estoy cansada de no saber dónde morirme,
de fingir que no creo en los fantasmas,
de haber sobrevivido con el alma seca,
de no acostumbrarme al dolor de estar viva.

Estoy cansada de la perfección de mi fracaso,
de que el amor siempre me toque amarillento,
de haber nacido áspera y sensible, 
de que un ser exacto a mí me aceche y me vigile. 

Estoy cansada de identificarme con ese ojo omnisciente,
de su obsesión por contar las horas desde que mi alma dejó de inmacularse,
de su esencia hipócrita y desestabilizadora como la luna,
de su forma de tocar las campanas fúnebres en la noche

(y de no avisar que no pasa nada).

Estoy cansada de estar cansada,
de saber que amo una vida adúltera, 
de que todo esto es complejo y sin sentido,
de aferrarme a un espacio de minutos,
de dejar famélico y moribundo al entusiasmo. 

Estoy cansada de ser Alba a ratos,
de otras veces ser duda y evasiones, 
de en ocasiones parecer limosna de flores blancas,
de solo ofrecer vaivenes a las personas que quieren soportar el mundo conmigo.

(Alba María, 1 de marzo de 2019)