jueves, 19 de marzo de 2020

25.



Diré como nacisteis placeres prohibidos…
Y es así como comienza,

Es triste pero cierto que tu imán es una carencia
como el vaso de vino vacío que deja mancha en el poso
como el olor de las horas y la indiferencia del tiempo
como el latido caliente de un cuerpo en descanso

Es triste pero cierto que quiero formar parte de una filia
para acariciarte el pelo en tus sueños de asfixia
para devolverte el sabor de mi pecho de mármol
para esconder tus manos en la tempestad de mis muslos

Es triste pero cierto que nos unen dolores diferentes
que se acumula ternura en mi depósito
y que lo que más deseo (después de todo)
es darte un beso de buenas noches en la frente y abrazarte hasta otro día.

(Alba María; 16 de marzo en 2020)

MAQUILLAJE.

Los poemas que nunca escribiré, 
se han convertido en mi máscara. 
Es difícil conocer el humo blanco que hay detrás de mis ojos. 

(Alba María; 8 de marzo de 2020)

miércoles, 27 de noviembre de 2019

EL DOLOR DEL CORAZÓN QUE NO SE VA.



El dolor del corazón que no se va es el dolor del yo,
el dolor de ser herido por la representación.
el dolor de desear no ser más el que soy,
sin perseverar en el ser y vivir de emoción.
El dolor del corazón que no se va es entregar el cuerpo a la máquina,
no conocer la ternura ni hacer el amor.

(no saberse es un boicot espiritual de la materia y la razón)

El dolor del corazón que no se va…
es no contemplar
no conocer la naturaleza
no fundirse
no trascender la raíz mal entendida,
creerse la verdad desenroscada.
El dolor del corazón que no se va es la exigencia.

Hay que abrazar la nada desde nuestra naturaleza dependiente.

27 de noviembre de 2019.
Alba.

lunes, 13 de mayo de 2019

NO TENGO MIEDO A NADA.


Mis ojos son dos charcos de calor que amanecen y mi corazón es una ciénaga púrpura con doble sentido: encarnado y digno.
Recorro con una pluma cada parte mi corteza lechosa y me acuerdo de cómo sonreír.
Ya no hago conmemoraciones al espanto,
Ya no invoco responsos en su nombre,
Ya no me turbo sin reverencias,
Ya no necesitaré morirme nunca más
porque permanezco viva
para siempre.
No tengo miedo a nada.
(Alba María; 13 de mayo de 2019)

martes, 26 de marzo de 2019

FANTASMAS.

“Venimos de la noche y hacia ella vamos”
Edgar Allan Poe

Estoy cansada de no saber dónde morirme,
de fingir que no creo en los fantasmas,
de haber sobrevivido con el alma seca,
de no acostumbrarme al dolor de estar viva.

Estoy cansada de la perfección de mi fracaso,
de que el amor siempre me toque amarillento,
de haber nacido áspera y sensible, 
de que un ser exacto a mí me aceche y me vigile. 

Estoy cansada de identificarme con ese ojo omnisciente,
de su obsesión por contar las horas desde que mi alma dejó de inmacularse,
de su esencia hipócrita y desestabilizadora como la luna,
de su forma de tocar las campanas fúnebres en la noche

(y de no avisar que no pasa nada).

Estoy cansada de estar cansada,
de saber que amo una vida adúltera, 
de que todo esto es complejo y sin sentido,
de aferrarme a un espacio de minutos,
de dejar famélico y moribundo al entusiasmo. 

Estoy cansada de ser Alba a ratos,
de otras veces ser duda y evasiones, 
de en ocasiones parecer limosna de flores blancas,
de solo ofrecer vaivenes a las personas que quieren soportar el mundo conmigo.

(Alba María, 1 de marzo de 2019)

domingo, 3 de febrero de 2019

A INTERNET SOBRE INTERNET (LITERALMENTE).


Ahora comprendo lo fácil que es caer en el abismo. Quizá deba desarrollar un poco esta afirmación, pues me ocurre que hay frases hechas en mi cabeza retozando, coquetean con mi subconsciente enorgulleciéndose de haber sido leídas en el pasado, o escuchadas, o sabidas previamente sin saber el fundamento. Otra de ellas es “yo he venido para salvarte”, ¿qué raro, verdad?, tú también la has contemplado seguro en el momento preciso, aquél día quizá escuchando el evangelio mientras manchabas de lápiz el verde musgo del pupitre.

Yo he venido para salvarte. Joder, no se me va.

Lo cierto es que hoy estoy desvaída y pálida, más macilenta de lo cotidiano; y esto es banal, hacedme caso, no sé ni por qué lo cuento, una tiene sus resquicios, sus rendijas. La cuestión es que frente a mí responde el resplandor cuadricular que todo lo sabe (anda mira, qué fácil es caer en el abismo). Números primigenios en serie, el maldito Binary Code, controlando hasta mis palpitaciones y las tuyas, menos las de mi vecino, por ejemplo. O estás loco o no huyes. ¿Qué me estás diciendo que o sucumbo en este fraude o que se me vaya la cabeza?, creo que sí, que eso es lo que me dice mientras me muestra ventanas con campanas rodeadas de numeritos rojos, porno y publicidad. Drogas de diseño.

Pero como ya he comentado antes, lo importante es que me repetían diariamente: “yo he venido para salvarte” (pues ven ya por favor). El hastío es insoportable pero me empuja hacia pensamientos bastante acertados, y eso me alegra. Me alegra porque he reflexionado de forma sibilina, sin jugar pero sin saber, sin arriesgar pero sabiendo que o todo o nada, sobre las luces, ¿era de luces de lo que estamos hablando, no? Hay dos tipos de luces: luces de sol, estables y luces de luna, cambiantes. Pero el resplandor que responde ante mí no es luz, es sombra. No camina pero se acerca mezquinamente a través de manos de autómatas hacia seres inocentes y a sus tres días de vida ya los ha vuelto toxicómanos. Sí, hablo de bebés. Pobrecitos ellos que sólo saben tocar con sus deditos todo lo que encuentran a su paso, imbuidos por el asombro sin saber que entre llanto y llanto, quienes más les quieren les trasquilan el alma acercándoles al resplandor. Llorar es aburrido y es molesto, y más cuando es un bebé el que llora (no hay morbo dramático tras el llanto), hay que callarlo y obstruirlo para que los autómatas sigan en este consorcio con señuelos. Esto es peor que Polstergeist, al menos aquello te aporta experiencias para crear algo después y es gracioso.

Suspiro mientras pienso que dónde estás cuando te necesito, que aquí vuelven a faltar caricias humanas. Que la luna es un postigo con costillas y sangre. Que tú, tú eres peor que cualquier cosa, porque eres un hombre y el resplandor nace de la mano del hombre. Hombre farsante, taimado, astuto, falaz, engañoso y mentiroso, hombre que quiso su interés de mí sin saber que cavaba sobre su propia tumba. Que la Tierra que pesa sobre todos también pesa sobre ti, hombre. Eres el hombre infeliz, con pena de falta. El dolor de psique encarnado de forma elegante. No sé en qué instante pensaste que esto era buena idea y de momento te tengo asco.

Ahora comprendo lo fácil que es caer en el abismo y la grandísima mentira que era que tú o alguien llegaría para salvarme. Eres el gran estafador, la causa sin efecto, el juego sucio con traje de victoria.

(Alba María)

sábado, 24 de noviembre de 2018

RESPONSO DE LA CANASTERA


El cielo de azufre caía sobre la violeta Sierra
cuando sus mares de aguardiente hacían temblar su siesta;
al alba salió solita, caracolitos de oro, rumiante adelfa
con el estómago floreciente de tulipanes de pena negra.

El rocío resbalaba desde sus sienes hasta su boca
sus ojos limpios miraban el canastillo de la alcoba;
desatendido estaba , y el frío viento resopla
y las pinzas de madera se posaban sobre la ropa.

Las hormigas con alas se arrastraban sobre la tierra,
los gorriones menguados, piaban unas nanas de cigüeña:
que a la par de las migajas, iban recogiendo un aliento
de burbuja y de contienda, de ternura y de destiento.

Mi abuelita me decía que las gentes del pueblo cantaban:
“Pobre niñita mía
(con lo bonica que era
y lo garbosa que lucía)
Qué desgraciaita a ella la hiciste ser
con tó lo que te quería
y lo que te hubiera podío querer.

Veinte mil pesetas pedía Manuel ‘el enterraor’
pa taparla con un manto fino,
con sus manitas juntitas, como
susurrando su destino”.

Y después, siempre añadía:
“Las gentes del pueblo cantaban
la  muerte de doña Leonor,
mientras en la tabernita estaba
el causante de su dolor”

Bendita sea la tierra que a ti te vio de nacer
y qué penita más grande porque hoy te ve descender.

Alba María (noche del 15 de noviembre de 2018)